La amistad es nuestra religión; Nadie, nuestro Dios; y la ignorancia, nuestro templo. Bienvenidos.

viernes, 7 de enero de 2011

La historia de la vaca

"La historia cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos por qué muchas personas viven atadas a una vida de mediocridad y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar. No obstante, para el maestro, la lección más importante que el joven discípulo podía aprender era observar lo que sucede cuando finalmente nos liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero potencial.

Para impartir su lección al joven aprendiz, aquella tarde el maestro había decidido visitar con él algunos de los lugares más pobres y desolados de aquella provincia. 
Después de caminar un largo rato encontraron la que consideraron la más humilde de todas las viviendas. Aquella casucha a medio derrumbarse, que se encontraba en la parte más distante de aquel caserío, debía ser -sin duda- alguna la más pobre de todas. Sus paredes milagrosamente se sostenían en pie, aunque amenazaban con derribarse en cualquier momento; el improvisado techo dejaba filtrar el agua; y la basura y los desperdicios que se acumulaban a su alrededor daban un aspecto decrépito a la vivienda. Sin embargo, lo más sorprendente de todo era que en aquella casucha de 10 metros cuadrados pudiesen vivir ocho personas. El padre, la madre, cuatro hijos y dos abuelos se las arreglaban para acomodarse en aquel lugar. Sus viejas vestiduras y sus cuerpos sucios y malolientes eran prueba del estado de profunda miseria reinante.

Curiosamente, en medio de este estado de escasez y pobreza total, esta familia contaba con una posesión poco común en tales circunstancias: una vaca. Una flacuchenta vaca que con la escasa leche que producía, proveía a aquella familia con el poco alimento de algún valor nutricional. Pero más importante aún, esta vaca era la única posesión material de algún valor con que contaba aquella familia. Era lo único que los separaba de la miseria total. Y allí, en medio de la basura y el desorden, pasaron la noche el maestro y su novato discípulo. 

Al día siguiente, muy temprano y sin despertar a nadie, los dos viajeros se dispusieron a continuar su camino. Salieron de la morada y antes de emprender la marcha, el anciano maestro le dijo a su discípulo:
- Es hora de que aprendas la lección que has venido a aprender.
Sin que el joven pudiese hacer nada para evitarlo, el anciano sacó una daga que llevaba en su bolsa y degolló la pobre vaca que se encontraba atada a la puerta de la vivienda, ante los incrédulos ojos del joven.
- Maestro -dijo el joven- ¿Qué has hecho? ¿Qué lección es ésta, qu-e amerita dejar a esta familia en la ruina total? ¿Cómo has podido matar esta pobre vaca, que representaba lo único que poseía esta familia?
Haciendo caso omiso a los interrogantes del joven, el anciano se dispuso a continuar la marcha, y maestro y discípulo partieron sin poder saber que suerte correría aquella familia ante la pérdida de su única posesión.
Durante los siguientes días, una y otra vez, el joven era confrontado por la nefasta idea de que, sin la vaca, aquella familia seguramente moriría de hambre.

Un año más tarde, los dos hombres decidieron regresar nuevamente por aquellos senderos a ver que suerte había corrido aquella familia. Buscaron la humilde posada nuevamente, pero en su lugar encontraron una casa grande. Era obvio que la muerte de la vaca había sido un golpe demasiado fuerte para aquella familia, quienes seguramente habían tenido que abandonar aquel lugar y ahora, una nueva familia, con mayores posesiones, se había adueñado de aquel lugar y había construido una mejor vivienda.
"¿Adónde habrían ido a parar aquel hombre y sus hijos? ¿Qué habría sucedido con ellos?" Todo esto pasaba por la mente del joven discípulo mientras que, vacilante, se debatía entre tocar a la puerta y averiguar por la suerte de los antiguos moradores o continuar el viaje y evitar confirmar sus peores sospechas.

Cual sería su sorpresa cuando del interior de aquella casa salió el hombre que un año atrás le diera morada en su vivienda. ¿Cómo es posible? preguntó el joven. Hace un año en nuestro breve paso por aquí, fuimos testigos de la profunda pobreza en que ustedes se encontraban. ¿Qué ocurrió durante este año para que todo esto cambiara? 
Ignorante del hecho de que el discípulo y su maestro habían sido los causantes de la muerte de su vaca, el hombre relató como, coincidencialmente, el mismo día de su partida, algún maleante, envidioso de su vaca, había degollado salvajemente al animal. El hombre continuó relatándole a los dos viajeros cómo su primera reacción ante la muerte de la vaca había sido de desesperación y angustia. Por mucho tiempo, la vaca había sido su única fuente de sustento. El poseer esta vaca le había ganado el respeto de sus menos afortunados vecinos, quienes envidiaban no contar con tan preciado bien. 
Sin embargo, continuó el hombre, poco después de aquel trágico día, decidimos que a menos que hiciéramos algo, muy probablemente, nuestra propia supervivencia estaría en peligro. Así que decidimos limpiar algo del terreno de la parte de atrás de la casucha, conseguimos algunas semillas y decidimos sembrar vegetales y legumbres con los que pudiésemos alimentarnos. Después de algún tiempo comenzamos a vender algunos de los vegetales que sobraban y con este dinero compramos más semilla y comenzamos a vender nuestros vegetales en el puesto del mercado. Así pudimos tener dinero suficiente para comprar mejores vestimentas y arreglar nuestra casa. De esta manera, poco a poco, este año nos ha traído una vida nueva.

El maestro, quien había permanecido en silencio, prestando atención al fascinante relato del hombre, llamó al joven a un lado y en voz baja le preguntó:
- ¿Tú crees que si esta familia aún tuviese su vaca, estaría hoy donde ahora se encuentra?
- Seguramente no -respondió el joven.
- ¿Ves? Su vaca, fuera de ser su única posesión, era también la cadena que los mantenía atados a una vida de mediocridad y miseria.
Al no contar más con la falsa seguridad que les proveía el sentirse poseedores de algo, así no fuese más que una flacuchenta vaca, debieron tomar la decisión de buscar algo más.

En otras palabras, la misma vaca que para sus vecinos era una bendición, les había dado la sensación de poseer algo de valor y no estar en la miseria total, cuando en realidad estaban viviendo en medio de la miseria."

miércoles, 5 de enero de 2011

Un hijo intenta demostrar a sus padres que el rey no es quien creían que era

El día 5 de enero de 2011 un chaval tuvo una fuerte discusión con sus padres sobre la historia de España. Los padres sostenían que en España siempre había habido reyes y que tras Franco tenía que reinar Juan Carlos I, quien siempre había sido fiel a un gobierno democrático. Sus padres confundían a Carrillo con Carrero Blanco y no sabían que este fue nombrado Presidente del Gobierno en 1973, el hombre fuerte sobre el que recaería el peso del franquismo sin Franco a pesar del retorno de un monarca a España educado por franquistas. Por supuesto, tampoco entendían exactamente qué era una república por más que el joven intentaba hacerse entender. Ante este hecho, el chaval se fue a su cama molesto cuando sus padres enfadados y condescendientes le hicieron el vacío. Al parecer, no entendían cómo era posible que su hijo no fuera monárquico ni que no entendiese que Juan Carlos I era una bellísima persona muy sacrificada por y para España si había estudiado en la universidad. El chaval estuvo tentado de bajar su portátil con la información de wikipedia en mano para darles una lección, o de desempolvar viejos libros de historia y que ellos mismos leyesen la verdad, pero pensó que en aquellas fechas era mejor no quitarles la ilusión ni tenía ganas de continuar con la discusión.

Tras esto se fue a dormir pensando que si tanta gente pensaba e ignoraba tantas cosas como sus padres quizás todos podamos ser en algún sentido un poco niños.

Basado en una historia real

Fénix

Escarchados en el coche (acabado)

Escuchando: ZZ Top- La grange

Un estado policial

La nueva ley que prohibe fumar en espacios cerrados (excepto en tu propia casa afortunadamente) responde a un modelo estatal paternalista y policial que ante su incapacidad para generar una educación cívica y socialmente armónica y progresista crea leyes represivas e incontestables. Un estado que pide a sus ciudadanos que se denuncien unos a otros no puede más que generar violencias y malestar social. Parece que el gobierno, ante su creciente impopularidad por sus otras incapacidades políticas y económicas, ha optado por tirar la toalla y volverse declarada y alternativamente persecutorio y perseguible.

Crear más y más leyes para corregir lo que la educación y la cultura mal entendidas y encauzadas no pueden conseguir, no puede ser una política acertada. Esta ley es una ley en beneficio de los no fumadores que se supone debe ayudar a los que lo son a dejar el vicio. Sin embargo, esta no es una medida diplomática y negociadora, sino coactiva y casi chantajista impropia de un estado democrático moderno. El fumador se convierte en una incomodidad social que poco a poco hay que erradicar y que es perseguido mediante medidas represivas indirectas por un estado cómplice y beneficiario del mal que él mismo ha alentado durante tantos años sin culpabilidad. Tantas son ya las leyes, una acumulación absurda de normas que denotan una concepción estatal de un ciudadano que no sabe gobernarse a sí mismo, que uno ya no sabe qué puede y qué no puede hacer y se ve perdido entre la maraña confusa y tiránica de un sistema cada vez más inaccesible, confuso y lejano.

Fénix no fumador

martes, 4 de enero de 2011

lunes, 3 de enero de 2011

domingo, 2 de enero de 2011

Déjame ver ahora - Haigo Meiko


Omóplato Florensis